Ley de Bolsas Plásticas: No una prohibición, una oportunidad

Columna de opinión

Captura de pantalla 2018-09-25 a la(s) 11.13.26El pasado 3 de agosto se publico la ley 21.100, que prohíbe la entrega de bolsas plásticas de comercio en todo el territorio nacional. Ésta, al igual que otras iniciativas para reducir los impactos del derroche de recursos y de residuo mal manejados, son avances importantes -pero no suficientes – en el desafía de instalar una cultura de la responsabilidad individual y colectiva de cuidado ambiental. Pero para cambiar culturas, se necesita mucho más que promulgar leyes.

En especial, se necesita educación, comprensión del problema , sociabilizac
ión de los impactos que producen los plásticos, especialmente los de un sólo uso, y tomar medidas concretas para reducir su consumo.

En este sentido, la Universidad Austral de Chile ha asumido desde hace casi 20 años el desafío de incorporar en la formación de su comunidad la comprensión y sensibilidad ante el problema; además de implementar acciones concretas para promover un cambio cultural en la gestión de residuos, instalando los conceptos de reducción, reutilización y reciclaje.

Una muestra del impacto que esto puede causar es la reciente inauguración de  ECOGRANEL, que nace por la inquietud de estudiantes preocupados por exceso de plásticos en la venta de alimentos, y que con el apoyo institucional logran instalar un proyecto comercial eco-amigable en el campus isla teja. Por otra parte se esta impulsando la eliminación de envases de plumavit y plásticos de uso superfluo en el alimento y los laboratorios están pidiendo a sus proveedores disminuir embalajes.

Ojala que con la prohibición de las bolsas plásticas en el comercio no suceda que la poca educación y sensibilización dejen la discusión en la pequeña mirada de que “nos quedaremos sin bolsas para botar la basura” o “igual todo está sobre embalado en plástico”. Ampliemos la mirada y seamos generosos para contribuir a la discusión de como innovar, fabricar productos biodegradables y por sobre todo, detener la cultura del derroche, aprendiendo a ser productores y compradores inteligentes y conscientes, ya que una parte importante de los plásticos que hoy ponen en riesgo  la supervivencia de los océanos, es desechable e innecesario.

 

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